Cuando el niño y su padre alcanzaron por fin aquellas cumbres de arena, después de mucho caminar, la mar estalló ante sus ojos. Y fue tanta la inmensidad de la mar, y tanto su fulgor, que el niño quedó mudo de hermosura.
Y cuando por fin consiguió hablar, temblando, tartamudeando, pidió a su padre:
¡Ayúdame a mirar!
Eduardo Galeano La función del arte
La realidad que nos rodea es en parte una construcción cerebral. La información que llega al cerebro desde los ojos es sesgada, ya que nuestro cerebro la interpreta haciendo suposiciones acerca de los objetos que los ojos ven. Por lo tanto, lo que creemos ver no siempre es en realidad lo que “hay”, sino la interacción entre objeto, percepción de la retina, e interpretación cerebral.
Y cuando por fin consiguió hablar, temblando, tartamudeando, pidió a su padre:
¡Ayúdame a mirar!
Eduardo Galeano La función del arte
La realidad que nos rodea es en parte una construcción cerebral. La información que llega al cerebro desde los ojos es sesgada, ya que nuestro cerebro la interpreta haciendo suposiciones acerca de los objetos que los ojos ven. Por lo tanto, lo que creemos ver no siempre es en realidad lo que “hay”, sino la interacción entre objeto, percepción de la retina, e interpretación cerebral.
Analogía de la imagen
Se parece a… El cerebro busca ansiosamente con la ayuda de la memoria un referente que le permita integrar lo mirado en un espacio creado previamente. Una parte de sus elecciones depende de compromisos personales difíciles de evaluar, pero otros criterios de selección le son impuestos por el medio al que pertenecen. Así, influido por sus necesidades y costumbres, cada grupo desarrolla un sistema de coordenadas, o “régimen perceptivo”, que le permite observarse y mirar el universo que lo circunda.
“Al padre Michaellod se le encargó la difícil tarea de fundar una misión entre los peligrosos goilalas de Papúa Nueva Guinea. Michaellod quedó horrorizado al descubrir que todos sus feligreses preferían el infierno al cielo. Tardó algún tiempo en descubrir por qué. En el dibujo de la misión, el infierno estaba representado como un lugar de fuego eterno, poblado por seres de piel oscura con tridentes que eran como lanzas. Con ellos pinchaban de vez en cuando a unos blancos que tenían prisioneros. En suma, descubrió que la escena se parecía mucho al interior de una choza goilala idealizada. El cielo, por otra parte, estaba dibujado como un lugar de nubes y de nieblas, entre las cuales había muchas personas blancas, pálidas y amenazadoras. Es decir, para los goilalas, el cielo se parecía demasiado a las cumbres de las montañas, donde las nieblas remolineantes y las tormentas solían hacer morir de frío a la gente. Les daba miedo” (del libro A pie por Nueva Guinea e Irian Jaya, de Tim Flannery).
Y llega la imagen en movimiento
Durante siglos se buscó la representación de la imagen en movimiento, p. e. la pintura rupestre del bisonte con seis patas no es un error, el pintor conocía perfectamente la anatomía del rumiante, lo que intenta es transmitir el instante. Lo que luego en fotografía se llamó instantánea.
Sombras chinas, linterna mágica, zootropo…antecedentes del cinematógrafo. Ahora sí hay objetos que se mueven como en la realidad. Pero la tecnología primitiva se desarrolla y crea codificaciones que hay que aprender a descifrar. Los primeros años todas las películas se filmaban en planos generales. Herencia del teatro, la cámara ocupa el lugar del espectador. Algunos cineastas empiezan a experimentar con otro tipo de encuadres poniendo así las bases del lenguaje audiovisual. Las primeras proyecciones en las que aparecen primeros planos parte del público protesta porque las cabezas cortadas no pueden hablar.
1+1= 3
Siguiendo con el cine. Los soviéticos intuyeron las posibilidades de este nuevo medio y fueron muchos los aportes para el desarrollo del lenguaje cinematográfico. Sobre todo en el área del montaje.
Lev Vladímirovich Kulechov en 1920 colocó un plano del actor ruso Iván Mosjovkin en expresión neutra, antepuesto o pospuesto a otros planos (un ataúd, una niña feliz, un plato de comida) conseguían por asociación, ideas muy distintas en cada caso.
En las distintas proyecciones que se hicieron a un público no avisado, al preguntarles sobre la expresión del actor (siempre la misma toma inexpresiva) se observó que, dependiendo de los planos anteriores o sucesivos, los espectadores contestaban mayoritariamente que veían lo siguiente:
a) Unido al plano del ataúd: gran tristeza y amargura
b) Unido al plano de la niña: ternura y alegría
c) Unido al plato de comida: sensación de hambre y apetito.
El espectador se convencía de que el rostro reflejaba en cada caso una emocionalidad diferente aunque el rostro del personaje era siempre el mismo.
En consecuencia, lo importante no es el contenido de los planos, sino la manera de combinarlos. La idea se forma en el cerebro del espectador.
No es una pipa
El pintor Magritte lo dice y sabe porqué lo dice.
Hablar de semejante (o semejanza) es afirmar una negativa, una descalificación, una inferioridad, una falsedad, una imitación, una falsificación inútil, es reconocer que entre el original y la copia hay una diferencia in transponible, una diferencia de naturaleza.
¿Podemos ver solos?
El proceso de la visión es una función fisiológica, pero la mirada es una construcción social, tenemos que conocer cómo percibe el público con el que nos queremos comunicar. Qué códigos utiliza, qué códigos entiende.
¿Las nuevas tecnologías cambian la forma de mirar? La pregunta está en la mesa. Es necesario hallar respuestas pues en las TIC la imagen juega un papel muy importante.
¡Ayudémonos a mirar!

